Historias

Mucho cuidado con los correos que envías

Entreluces

La siguiente historia demuestra que hay que cerciorarse de las direcciones de correo electrónico antes de enviar uno, para evitar malos entendidos.

Un hombre dejó las lluviosas calles de Vigo para pasar unas felices vacaciones en la soleada Málaga.

Su esposa estaba en viaje de negocios y habían planeado encontrarse en allí al día siguiente.

Cuando el hombre llegó al hotel, después de haber pasado el día en la playa bajo palmeras, y harto de cervezas, decidió enviar a su mujer un e-mail para contarle las maravillas del lugar.

Como no encontró el papelito donde tenía apuntada la dirección, se arriesgó a tirar de memoria y rezar para que fuera correcto.

Pero, por desgracia, se equivocó en una letra y el mensaje se dirigió hacia la esposa de un pastor que había muerto el día anterior.

Por la noche, esta mujer decidió leer el correo para ver las condolencias que había recibido; cuando miró la pantalla dio un salto pegó un grito y cayó tiesa, muerta al suelo.

Al oír el grito sus familiares corrieron a donde se encontraba y leyeron:

Querida esposa:

Acabo de llegar. Fue un largo viaje hasta aquí, aunque merece la pena; todo es precioso, con muchos árboles, jardines, fiestas. A pesar de llevar pocas horas aquí ya me estoy sintiendo como en casa. Ahora me voy a descansar.

Sólo quiero decirte que ya hablé con toda la gente y tienen lista tu llegada aquí a lo largo de mañana.

Estoy seguro de que también te va a gustar mucho.

Besos de tu eterno y amoroso marido.

P.D. ¡Prepárate porque aquí hace un calor infernal!

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