No me gustan los libros de autoayuda. Es horrible esa promesa fundamental de arreglar todo lo que va mal en la vida. Sigue este sencillo sistema de 7 hábitos, 25 pasos, 99 trucos y serás feliz para siempre. Por eso me pregunto a veces si alguien consigue realmente sacarles provecho.

Sin embargo, tu manera de hablar no solo afecta a cómo te percibe el resto de gente, si no que también tiene la posibilidad de “darle forma” a tu comportamiento. Eso piensa el profesor Bernard Roth, docente de ingeniería de la Universidad de Stanford, quien ha escrito el libro titulado “The Achievement Habit“. En él explica cómo al cambiar ciertas palabras de nuestro vocabulario, puede hacer que se mejore nuestra toma de decisiones. Estos son algunos ejemplos:

  • En lugar de decir “Tengo que…”, decir “Quiero…”. Cuando decimos que tenemos que hacer algo, nos provocamos resistencia interior. Es como si alguien nos obligara a hacerlo, lo que raras veces es verdad. Si decimos que tenemos que hacerlo, normalmente es porque hemos elegido hacerlo. Decir que queremos hacerlo hace que la tarea nos pese menos, nos sentimos más dueños de nuestras vidas. Puede que la tarea siga siendo desagradable, pero por lo menos queda claro quién manda aquí.
  • Cambiar el “pero” por el “y” o “además”. La palabra “pero” puede parecer muy inocente, pero tiene un efecto muy destructivo, ya que es capaz de transformar cualquier frase en una negativa. El “pero” cierra la conversación: “Me gustaría viajar, pero volar en avión me da miedo”. No hay nada más que hacer. Si en cambio decimos “Me gustaría viajar y volar en avión me da miedo”, nuestro cerebro reconoce un problema con dos condiciones y se pone a buscar una solución. Puede que sea un crucero, un viaje en bici o incluso a pie. O un curso para superar el miedo a volar.
  • Dejar de decir “Me da miedo…” y empezar a decir “Me gustaría…”. Cuando hablamos de todo lo que nos da miedo hacer, pensamos en las consecuencias negativas que pueden tener nuestros intentos: “Me da miedo decirle a mi jefe que quiero un aumento de sueldo porque pensará que sólo me interesa el dinero”. Cuando hablamos de lo que nos gustaría hacer, nos centramos en las consecuencias positivas de los mismos actos, lo que nos podría dar la motivación necesaria para hacerlo: “Me gustaría pedir un aumento de sueldo porque así podría hacer ese viaje a India”.

He probado usar estos trucos y funcionan. La semana pasada he cambiado el “Tengo que recoger la casa y trabajar un par de horas” que sonaba en mi cabeza por el “Quiero recoger la casa y trabajar un par de horas” apuntado en mi agenda. Funcionó. Luego probé con algo más difícil: “Quiero descargar el lavavajillas”. ¡Funcionó!

Pueden encontrar el libro del profesor Roth en Amazon.

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